Este personaje que aparece constantemente en las noticias por distintas razones, hoy aparece en el diario Clarín por 6 proyectos insólitos que llevó o lleva a cabo.

Desde Syncro, esto nos llama la atención y creemos que es un ejemplo de cómo pensar distinto. Muchas veces nos cuesta salir de la caja y ser creativos. El miedo a equivocarnos es fatal y paralizador. Pero solo hay algo peor: no hacer nada en virtud de eso. 

Por eso hoy queremos homenajear a este genio que nunca deja de sorprendernos y esperamos que esto sirva como mensaje a todos aquellos emprendedores de la vida que a veces solo tienen que estar un poco más locos para que todo tenga sentido. 

“Ésos son los locos, los incomprendidos, los rebeldes, los problemáticos, las estacas redondas en los huecos cuadrados… los que ven las cosas de otro modo. No están sujetos a las reglas y no respetan el status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o maldecirlos, pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos, porque cambiaron las cosas. Impulsaron al género humano a avanzar y aunque algunos puedan verlos como locos, nosotros vemos genios, porque sólo quienes están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo son capaces de cambiarlo de verdad. “
Steve Jobs — Think Different, 1997

Nota de Clarín, 20/8/2018

 

Los 6 proyectos más insólitos de Elon Musk: desde una escuela “supersónica” al bombardeo de Marte.

El magnate sudafricano, dueño de Tesla, se hizo famoso por anunciar grandes planes que luego quedan en nada.

La historia de Elon Musk es la del creador, inversor y empresario sudafricano más exitoso. La carrera de este visionario está plagada de éxitos que le han llevado a convertirse en uno de las mayores magnates del planeta y ser considerado un revolucionario que navega a la misma velocidad de Steve Jobs. Sin embargo, entre las luces rutilantes aparece también la sombra de algunos fracasos en su ascenso profesional. A continuación, algunas de las más resonantes. 

Hacia el infinito

En el libro “Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future”, escrito por Ashlee Vance, y publicado en 2015, la autora refiere que en 2001 el hombre estaba obsesionado con enviar un cohete a Marte con ratones o una planta. Para llevar a cabo su sueño, se puso en contacto con compañías aeroespaciales rusas, pero lo veían como un novato y se mofaban a sus espaldas. Fue este rechazo lo que llevó a Musk a decidir diseñar y construir por sí mismo los cohetes y fundar, en 2002, Space Exploration Technologies o SpaceX.

En el libro se relata que la tecnología de los misiles rusos era en aquel momento la más idónea para sus planes desde el punto de vista técnico. Vance describe las interminables reuniones con ingenieros y directivos de compañías aeroespaciales rusas como NPO Lavochkin o Kosmotras. Se sumergían en eternas comidas y sesiones de cigarros y vodka. Pero a la hora de cerrar un trato, los rusos simplemente no se fiaban de sus intenciones y nunca le vendieron los cohetes.

Escuela supersónica

En otro orden de locura, ante los constantes reclamos por la escolarización que recibían sus 5 hijos, lejos de cambiarlos de colegio, decidió fundar su propio instituto al que bautizó como Ad Astra (Hacia las estrellas). Los 40 alumnos de diferentes edades aprenden sobre inteligencia artificial (IA), lenguajes de programación y emprendimiento pero no tienen materias específicas como matemáticas, música o literatura.

Todo lo que rodea a esta escuela es un verdadero secreto. Al parecer, los niños no tienen que superar ningún test de coeficiente intelectual, como se había insinuado. El método de admisión consiste en una visita donde interactúan con el personal, si el centro ve que el pequeño puede disfrutar y aprovechar el tipo de educación que dan, es admitido. Por eso ha recibido gran cantidad de críticas.

 

Una capa de saber

Otra de las grandes “patinadas” fue la creación de Neuralink, un ambicioso proyecto para conectar nuestros cerebros a una computadora. El objetivo era potenciar las capacidades cognitivas humanas a través de la IA para, según el propio Musk, convertirnos en una especie de “ciberborgs”. Musk señaló en varias ocasiones que le preocupa que el desarrollo de la IA acabe dejando atrás a los seres humanos.

Por eso quiere añadir una “capa” de inteligencia artificial a nuestra propia inteligencia. “Creo que la mejor solución es tener una capa de inteligencia artificial que pueda funcionar bien biológicamente dentro de nosotros”, sostuvo. El proyecto quedó suspendido y nunca más se habló de tema. 

Bombardear Marte

En plan ciencia ficción, para lograr que la atmósfera de Marte se torne respirable, propuso lanzar bombas de fusión a los polos del planeta, “una tras otra cada pocos segundos”. Con esto, dijo, se crearían dos soles intermitentes sobre el planeta que puedan “descongelar” el dióxido de carbono que a su vez, se transformaría en gas, atraparía el calor y calentaría la superficie.

La NASA salió a decir que todo esto era un disparate que no tenía asidero científico. Ya que el planeta Rojo no cuenta con el suficiente dióxido de carbono atrapado en su superficie para que el bombardeo funcione. Según los cálculos de la agencia espacial, al detonar las explosiones y liberar todo el dióxido de carbono de los polos, la presión atmosférica solo incrementaría apenas un 1,2%. Incluso si se volara toda la superficie de los polos para liberar el CO2 atrapado en las rocas y en el suelo, la cifra sólo llegaría al 7%.

Túneles para el coche

Mientras que todo el mundo piensa en desarrollar vehículos autónomos para reducir los embotellamientos, Musk pensó en una red de túneles subterráneos para la ciudad de Los Angeles. Su empresa The Boring Company planea construir hasta 30 pisos de túneles en los que los coches viajarían sobre una plataforma a 200 km/h.

La idea consiste en crear puntos de acceso a lo largo de la ciudad, los cuales servirían para entrar a la red de túneles por medio de un ascensor. Una vez en los túneles, estaríamos a bordo de una plataforma que nos llevaría a nuestro destino, sin la necesidad de que nosotros estemos conduciendo. Pero en marzo de este año dio un giro radical y  anunció que, en cambio, se la usará para dar transporte a “peatones y ciclistas” en vehículos comunitarios que se viajarán a más de 200 kilómetros por hora.

Un minisubmarino para los chicos de Tailandia

Los 12 niños que se encontraban atrapados junto con su entrenador de futbol en una cueva en Tailandia ya fueron rescatados, pero en el momento más complejo de la operación, el CEO de SpaceX Elon Musk anunció que su empresa estaba construyendo un mini submarino con partes del cohete Falcon 9 para rescatar a los pequeños.

Y si bien el submarino no estuvo terminado a tiempo, y aunque hubo reportes de que Musk ya se dirigía a Tailandia con el módulo, no hubo necesidad de usarlo. Sin embargo Elon habría insistido en transportarlo y llevarlo a la zona en caso de que pueda “ser útil en el futuro”.

Cuando la situación se volvía apremiante, anunció que también mandaría un equipo de sus ingenieros a la zona para intentar ayudar. Desde entonces, el magnate publicó varias ideas en Twitter para sacar a los niños y a su mentor, entre las cuales estaba construir un tubo de nylon e insertarlo bajo la red de cuevas como si fuera un castillo inflable o crear unos módulos de escape con un revestimiento de teflón. Ninguno se usó.

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