Por Dalmiro Maggioli*

Muchas veces surge el miedo de que la realidad virtual reemplace distintas situaciones humanas cotidianas. En alguna película vimos cómo las personas hasta tendrían sexo utilizando esta tecnología. Pareciera que el miedo nos dice que en el futuro, producto de estos avances, vamos a dejar de realizar cosas básicas relacionadas al contacto humano. Pero esto no solo es un error sino que es un punto a favor de la realidad virtual y de la tecnología en general. Esto en definitiva no hace más que mostrar el potencial de esta tecnología y el lugar en el que mucha gente la ubica.

Hace un tiempo, alguien podría haber dicho lo mismo de los celulares y de internet en general. O de los automóviles. Podría haberse argumentado que dado que existirían Whatsapp, Skype y demás, la gente iría perdiendo esta conexión humana. ¿No es eso lo que estuvo pasando? Sin embargo, hoy casi nadie diría que estaríamos mejor sin celulares ni computadoras. Pareciera que nuestro sentido evolutivo lo demanda y que nunca nos imaginamos que estando en el supermercado íbamos a poder buscar un video de youtube para ver una receta con lo que necesitamos comprar. O que nuestra heladera haría la compra y el supermercado llevaría el producto ahí dentro. Antes uno no habría sido tan eficiente.

¿Cuál es el problema? El problema es el lugar que la gente la da a ciertas tecnologías. Nadie hace ayuno de celular. Pocos tienen el buen hábito de apagarlo (y su efecto terapéutico es obvio). Hay quienes duermen con el móvil aún sonando. Adonde vamos, aparece una pantalla o si hay un grupo de gente, es frecuente encontrar a varios de ellos visualizando una. Distraídos. Como si solo hubieran llevado su cuerpo a ese lugar.

Pareciera que la gente se juntara a compartir el Wifi aunque no sean conscientes de ello. El acceso a internet cada vez se parece más a un derecho básico. Siendo ese el objetivo de algunas empresas internacionales, parece algo interesante a imaginar para el futuro.

Cuando se piensa que porque existe la realidad virtual la gente va a adoptar tal o cual conducta, el problema no es de la tecnología en sí sino del lugar que las personas le están atribuyendo. Pocos se hubieran imaginado hace 100 años que las experiencias de realidad virtual podrían ser tan trascendentes en la vida de los humanos. Por ejemplo, que podríamos recrear escenas de la infancia y revivirlas, o que sería tan útil en educación y psicología.

El punto es que la realidad virtual no reemplaza las situaciones humanas importantes sino que es la evolución de las comunicaciones virtuales en general. Distintos software y empresas podrían coexistir en realidad virtual: Skype, Whatsapp, Google, Facebook, Apple y cualquier otra forma de tecnología. La realidad virtual, además de la realidad aumentada, vienen a ser la forma, no el fondo.

*Director creativo en Syncro VR.

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